Tu cuerpo grita, ¿sabes escucharle? (I)

TU CUERPO, A VECES, GRITA, ¿SABES ESCUCHARLE?

 

Sí, es verdad que a veces el cuerpo nos grita, puede estar dando señales días, semanas e incluso años antes de que le hagamos caso. La mayoría de las veces ignoramos esas señales quizás porque tenemos miedo de hacia dónde nos puede llevar. No lo sabemos conscientemente, pero sí nuestro subconsciente, que nos impide ver esos mensajes y atenderles. Preferimos mirar para otro lado, antes de sentir dolor o pérdida. Nuestro ego en un intento de protegernos, nos desprotege.

El cuerpo es holístico

 

El cuerpo es una máquina perfecta por como funcionan todos sus engranajes, siempre intentado mantenerse equilibrado. Cuando no lo consigue porque hemos estado mucho tiempo ignorándolo, es cuando comienzan los problemas. Algo deja de funcionar porque se hemos ocultado sus necesidades.

La medicina occidental todavía no considera al cuerpo como un ente holísitico, por eso si te duele la rodilla, te tratan la rodilla y no hay posibilidad que te miren desde otra perspectiva. La rodilla es algo aislado de todo tu cuerpo. No sucede así en la medicina oriental y en muchas terapias alternativas, en las que consideran que el cuerpo es un todo en el que la parte mental, física y emocional están totalmente conectadas. Por lo tanto, un dolor no significa solamente que te duele esa parte del cuerpo, sino que es una señal de que estás ignorando algo y te está dando un aviso para que tú descubras qué es lo que está sucediendo y puedas actuar-

 

el cuerpo es un todo en el que la parte mental, física y emocional están totalmente conectadas

 

Nuestra mente

 

Cada vez somos más conscientes del poder de la mente. Tenemos unos 60.000 pensamientos diarios y el 95% son inconscientes y según investigaciones más del 60% son negativos y repetitivos. Bueno, no hay que hacer un gran estudio para saber esto, solamente tienes que escuchar lo que te dices cada día y verás que es así.

Si no has hecho nunca, haz la prueba, trata de estar consciente de lo que te dices a lo largo del día y te sorprenderás de los pensamientos destructivos que te llegan una y otra vez.

La mayoría de ellos tienen que ver con tu educación, con tus creencias, con tus valores, con aprendizajes que has realizado a lo largo de tu vida, o bien con aprendizajes que has hecho a través de las experiencias de otros.

 

La mayoría de ellos tienen que ver con tu educación, con tus creencias, con tus valores, con aprendizajes que has realizado a lo largo de tu vida.

 

La mente siempre te va a dirigir para que veas los acontecimientos de tu vida a través de un prisma, el tuyo. Y si cuando eras pequeña te han estado diciendo que no sirves para nada, esa va a ser tu creencia y tus pensamientos subconscientes van a tener que ver con eso que te dijeron. Atraerás a personas que te confirmen que tú eres una inútil; y, aunque seas buenísima en algo, tú no lo vas a creer porque nunca te lo han mostrado. Y sabes qué? Todos tus pensamientos van a ir a incidir en esa creencia que baja tu autoestima y, prácticamente, te anula.

También te digo, que hay una voz dentro de ti, una voz pequeñita, la voz sabia de tu intuición, de tu diosa interior, que te va a decir lo contrario. Te va a estar repitiendo una y otra vez que eres buena escribiendo, pintando, haciendo cuentas o bailando. Esa voz que nunca escuchamos porque nos habla de nosotras y de lo que somos. Bendita voz que de vez en cuando hace que pensemos un poco más allá de lo que ven nuestros ojos y también nos permite plantearnos otras posibilidades. Bendita voz que nos recuerda qué somos. Claro que a esta voz, la hacemos muy poco caso, y es por ello que comienzan los problemas.

También te digo, que hay una voz dentro de ti, una voz pequeñita, la voz sabia de tu intuición, de tu diosa interior, que te va a decir lo contrario

 

La conclusión es que creamos a nivel de la mente. Cuando tu planeas un viaje, primero lo piensas en tu cabeza, sueñas con el lugar que quieres visitar, y eso te produce unas emociones de placer y bienestar. Cuando tienes el dinero, es cuando comienzas a materializar lo que tienes en la mente. Miras posibilidades, hablas con amigos que han estado en ese lugar para ver las opciones, miras en internet qué es lo que más se ajusta a lo que tú quieres, etc…

Si tu piensas de una forma, por esas creencias que tienes, te llegan una serie de emociones que te llevan a unas acciones consiguientes. Y eso no lo puedes separar de tu cuerpo que aloja a todo este universo de vibración más etérea.

La vibración de los pensamientos es muy fluida y se va volviendo más densa en la medida que se van materializando.  Esos pensamientos causan unas emociones que tienen ya una fisicidad y que, a su vez, producen unas acciones. Por eso dicen que el miedo, algo que está en la mente, puede paralizar al cuerpo e incluso  enfermarlo. No tenemos más que acudir a este virus (COVID-19) para entender de lo que estoy hablando. Incertidumbre, angustia, miedo, han creado bloqueos emocionales que han llevado a mucha gente a enfermar.

La vibración de los pensamientos es muy fluida y se va volviendo más densa en la medida que se van materializando

Cuerpo mental, cuerpo emocional y cuerpo físico

 

Por ello, cuando aparece un problema en el mundo físico, debemos acudir a la mente. Los pensamientos, las emociones y nuestro comportamiento en el mundo físico es lo que va a conformar lo que nos sucede.

Sin embargo, descubrir los pensamientos que nos han llevado a tener una dolencia o una enfermedad puede resultarnos arduo. Nos resulta más sencillo primero revisar nuestras emociones, qué es lo que siento, por qué siento esto cuando veo a esta persona o qué siento cuando se produce tal incidente.

El camino de las emociones nos parece más cercano porque nos mueve corporalmente. Los pensamientos pasan a una velocidad que ni nos damos cuenta, pero las emociones se instalan y no nos dejan indiferentes. Y si no las sanamos, si no las curamos y atendemos nos pueden estar produciendo dolor toda la vida.

El camino de las emociones nos parece más cercano porque nos mueve corporalmente.

Es verdad, que también somos expertos en ignorarlas y aquí la comida y demás adicciones juegan un papel fundamental, La mayoría de nosotras comemos emocionalmente en algún momento del día. Enfrentarse a lo que sientes a veces no es maravilloso, tienes que lidiar con equivocaciones, errores, meteduras de pata, juicios, convencer al otro de que lo tuyo es lo bueno, etc…. Eso supone que tenemos que pedir perdón, que cambiar, que hablar con la persona y pedir disculpas, es decir reconocer que no lo hemos hecho bien. A nuestro ego no le gustan estas situaciones, así que siempre va a tratar de trasladarlas fuera, para que sea el otro el culpable.

Por ello, la comida (sobre todo azúcares y harinas refinadas, snacks, chocolates, bombones, grasas saturadas etc) se convierte en el mejor acompañante para tratar de acallar una vocecita que nos dice que no es ese el camino que debemos seguir. Así, en tiempos de miedo, una alimentación consciente se vuelve fundamental.

Y digo, tratar de acallar, porque esa vocecita vuelve siempre, cada vez es más pequeña, a veces incluso desaparece por un tiempo; sin embargo, siempre está ahí, y  te recuerda lo mismo, que no estás siendo coherente con lo que piensas, con lo que siente tu alma, con lo que siente tu espíritu. 

esa voz te  recuerda lo mismo, que no estás siendo coherente con lo que piensas, con lo que siente tu alma, con lo que siente tu espíritu

 

Por lo tanto, para adelgazar, yo propongo empezar por lo que te dices a ti misma sobre tu cuerpo, tus kilos; sobre lo que comes y lo que dejas de comer; cómo te autocastigas y te maltratas, autosaboteándote cuando aparece una oportunidad para poner un poco de orden en lo que piensas y sientes.

Seguiremos hablando de este tema en el siguiente post, en el que veremos el por qué las dietas no sirven, teniendo en cuenta esto que hemos expuesto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *