Hábitos que te conectan contigo

Tener hábitos es imprescindible porque nos hace la vida más cómoda, ya que tendemos a la rutina y ellos nos facilitan el no estar pensando a cada momento qué tenemos que hacer. Están en el inconsciente y nos van guiando diariamente casi sin darnos cuenta. El hábito se fortalece con la repetición por lo que si quieres cambiar hacia otros más saludables solo tienes que practicarlos entre 21 y 40 días seguidos, luego ya se ha creado la sinapsis en tu cerebro para que todo sea sencillo y lo hagas sin tener que pensar.

Todo hábito lleva su tiempo introducirlo en la vida cotidiana, pues estamos tan acostumbrados a lo que hacemos, que cambiar la forma se nos puede hacer cuesta arriba. En esta sociedad del estrés, de la rapidez los hábitos en la alimentación se hacen imprescindibles ya que la comida que ingerimos es nuestro combustible, así que cuanto más cuidado, mimo y amor pongamos en ella, mejor será la calidad de nuestra sangre y por lo tanto mejor energía y vitalidad tendremos, más jóvenes y dinámicas nos encontraremos. Uno de los cambios que más me costó a mí fue el de la masticación, tuve que estar muy consciente hasta integrarlo totalmente en mi día a día.

A continuación, te dejo una lista de hábitos de alimentación que te van a ayudar a mejorar la salud, tener mejores digestiones, adelgazar y ser consciente de este maravilloso acto de comer.

1.- Incluye una buena cantidad de vegetales de diferentes formas cocinados en todas las comidas. Principalmente de hoja verde.

2.- Cena dos o tres horas antes de irte a dormir. Cuando comemos antes de dormir el sueño no es tan reparador y es más fácil engordar. El sistema digestivo se resiente y el hígado tiene problemas para llevar a cabo sus funciones de desintoxicación.

3.- Mastica bien, si es posible al menos 30 veces cada porción de comida que te lleves a la boca. Según varios autores, los efectos del masticar bien incluyen una mejora de las funciones digestivas y de la inmunidad, la capacidad regenerativa del organismo y una reducción de la ansiedad, entre otras cosas.

Es esencial recordar que debemos mezclar bien los alimentos con saliva, una sustancia esencial en el proceso de la digestión, sobre todo con los hidratos de carbono. Los orientales también dicen que la saliva y la masticación proporcionan a los alimentos más energía vital.

Para aprender a masticar, puedes empezar por dejar el tenedor encima del plato en cada bocado. Esta acción hará que vayas más lenta y que aprecies los sabores y texturas de los alimentos que ingieres.

4.- Cocina con amor. Todos desprendemos energía al realizar cualquier actividad y queda grabada en lo que estamos haciendo. Los alimentos que tocan nuestras manos absorben las emociones con las que estamos cocinando. Las manos y los brazos por extensión sirven para comunicar y expresar sentimientos a las otras personas, abrazamos, acariciamos, tocamos, damos regalos, bendecimos, porque las manos llevan la energía del corazón, el meridiano de corazón recorre todo el brazo hasta el dedo meñique. Por lo tanto, cocina con amor porque eso es lo que al final vas a comer, esa energía amorosa va a ser fundamental a la hora de la absorción y la digestión de los alimentos y por ende de lo que reflejes en tu cuerpo y en tu mente.

5.- Come, siempre que te sea posible, rodeada de amigos o familiares, en un entorno agradable. Comer en compañía de los seres queridos te hará sentir feliz y eso influirá en cómo vas a digerir los alimentos y la energía que te van a proporcionar.

6.- Come sentada/o aunque sea un aperitivo. La estructura del sistema digestivo humano hace que sea necesario estar sentado para que los órganos digestivos se relajen y digieran la comida adecuadamente.

7.- Si comes sola/o, siempre utiliza la vajilla más hermosa, no espere a que vengan los invitados para hacerlo. Así te honras y te amas. Los sentidos son importantes y les gusta rodearse de belleza.

8.- Come con espíritu de gratitud y apreciación por los demás, por la sociedad, la naturaleza y el universo. Puedes bendecir la mesa si lo deseas. Así estás bendiciendo a los alimentos y a ti misma/o.

9.- Presta atención a lo que estás comiendo. Se da poca importancia al acto de comer, ya que comemos deprisa y sin saber muchas veces cuáles son los alimentos que nos metemos en la boca. Tenemos que disfrutar de lo que comemos, paladear sus sabores, texturas, colores… nuestro cuerpo se sentirá agradecido y le ayudaremos en la asimilación de los nutrientes.

El móvil es una de las distracciones más potentes que tenemos en este siglo XXI, no podemos estar ni cinco minutos sin mirar un WhatsApp o alguna web que nos interese, bajarnos una App o mirar un video. Vamos absortos por la vida, sin mirar y disfrutar de lo que hay a nuestro alrededor.

10.- Come hasta que te sientas satisfecha y la cantidad necesaria. Es mejor levantarte de la mesa sin sentirte del todo llena. Prueba a dejar el último bocado en el plato.

11.- Aprende a reconocer cuando comes por necesidad y cuando comes emocionalmente. Evitarás comidas compulsivas y llenar vacíos emocionales con comida basura.

12.- Evita cocinar con microondas y aparatos eléctricos. Aporta una energía caótica a los alimentos.

13.- Usa utensilios de cocina saludables, como sartenes de hierro fundido, acero inoxidable, hierro fundido esmaltado, vidrio o las nuevas sartenes de cerámica. Evita el teflón y otros recubrimientos antiadherentes sintéticos como el aluminio ya que filtran productos nocivos a los alimentos y al medio ambiente.

Almacena los alimentos en vidrio o cerámica en lugar de plástico. Este libera productos químicos nocivos a los alimentos cuando se expone a temperaturas extremas, como el calentamiento o la congelación, Nunca calientes la comida en plástico, y evita envolver los alimentos en una envoltura plástica,

14.- Es mejor tomar los líquidos fuera de las comidas para no diluir los jugos gástricos ni las enzimas necesarias para hacer el proceso de la digestión. Podemos beber entre un cuarto y media hora antes y dos o tres horas después de comer. Tomar pequeños sorbitos de té caliente (como el de jengibre) o de una bebida probiótica, como la kombucha, durante las comidas, puede mejorar la digestión.

15.- Come tu comida favorita al final. Nuestra mente codifica el último bocado como el mejor.  Tienes menos posibilidades de comer más si tienes en la memoria la sensación de satisfacción. Así aprenderás a escuchar a tu cuerpo y sus necesidades.

16.- Si estás estresado o de mal humor antes de sentarte a la mesa, respira profundamente al menos 3 veces. Calmará tu estado y podrás gozar de la comida. Las respiraciones profundas hacen que cambies el estado en el que te encuentras y te sitúan en el presente.

17.- Evita comer de restos. Es imposible que una verdura cocinada en el fin de semana tenga algo de energía y vitalidad al cabo de unos días. Es preferible cocinar con simplicidad y hacerlo diariamente. Es cuestión de conciencia sobre lo que queremos y cómo nos queremos.

18.- Para mejorar tu tránsito intestinal, come de lo más yang a lo más yin: es decir de lo más cocinado a lo menos cocinado; empieza primero por el cereal o la legumbre, luego la proteína vegetal y finalmente termina con la verdura. Si comes pescado o carne, estos serán los primeros que deberás consumir.

Elige tres o cuatro hábitos e incorpóralos paso a paso en tu rutina diaria, y sobre todo mira a ver cómo te sientes cuando los llevas a cabo.  Hay algunos que te pueden resultar más sencillos de realizar, puedes empezar por esos. No quieras abarcar muchos porque tu cuerpo está habituado a otro estilo de vida y el cerebro tiene que integrarlos.

8 comentarios en “Hábitos que te conectan contigo”

  1. Muy interesante Inma! Algunos tips ya los incluía en mi rutina, ahora aprovecharé e incorporaré algunos nuevos. Muchas gracias! un fuerte abrazo de luz

  2. Hola, estoy en el grupo con Inma, y todo lo que te dice aporta, contesta a todas y nos motiva a diario a conectarnos desde el ser para sacar nuestra mejor versión. Muchas gracias

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