La inflamación y qué alimentos la favorecen

 

 

La inflamación y qué alimentos la favorecen

 

La inflamación es una respuesta que tiene el cuerpo cuando está tratando de combatir un daño externo, por ejemplo, te cortas el dedo y se inflama, o te tuerces el pie y se inflama el tobillo. En estos casos, la inflamación está señalando que hay un problema para que el cuerpo se ponga a solucionarlo, y así el sistema inmune aumenta la capacidad de producción de glóbulos blancos para trabajar y remediar el daño físico que se ha producido.

Sin embargo, cuando el proceso se produce a largo plazo y no solo es externo, sino a nivel interno, entonces es cuando aparece el problema y se conoce como inflamación crónica. Ya que no tiene que ver con situaciones puntuales (una caída, un pequeño accidente) y que se solucionan en un espacio normal de tiempo; sino con procesos de estrés, malos hábitos y una pésima alimentación.

Con estos factores, la inflamación puede volverse crónica y aparecer enfermedades degenerativas como diabetes, fibromialgia, enfermedades en el aparato circulatorio, deterioro cognitivo, cáncer, etc.

A veces, esta inflamación callada, ya que aparentemente no enfermamos, produce una aceleración de nuestro envejecimiento y acorta nuestra esperanza de vida. El sobrepeso puede ser un indicio de que hay inflamación en nuestro cuerpo.

A veces, esta inflamación callada, ya que aparentemente no enfermamos, produce una aceleración de nuestro envejecimiento y acorta nuestra esperanza de vida,

El departamento médico de la prestigiosa universidad de Harvard recientemente publicó que: “Los cuatro jinetes del apocalipsis médico (enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y alzhéimer) están montados en el mismo caballo” que es la inflamación. A esto se añade un nuevo estudio que muestra que casi la mitad de las mujeres y un tercio de todos los hombres mayores de 45 desarrollarán demencia, párkinson o sufrirán un accidente cerebrovascular a lo largo de su vida.

Indudablemente, esto no se produce de un día para otro, es un modo de vida que vamos cultivando a lo largo de muchos años. Malas elecciones en cuanto a hábitos de vida y a alimentación principalmente.  Por ejemplo, pensamos en la Coca-cola, pero no pensamos a largo plazo, un vaso o dos en verano o cuando llegamos cansadas del trabajo, nos quita la sed (creemos que nos quita la sed pero el azúcar nos va a dar más ganas de beber otro vaso), y no proyectamos el significado de esa cantidad que estamos bebiendo a lo largo del tiempo, en años haciendo lo mismo.  Una botella de 330 ml de coca-cola que tiene casi 12 cucharadas soperas de azúcar, así que lo que supone en meses es ya muchísima cantidad.

Una botella de 330 ml de coca-cola que tiene casi 12 cucharadas soperas de azúcar.

Y como es silencioso, no lo vemos igual que cuando aparece la inflamación por un esguince, no existe para nosotros. Y así van pasando los años sin que seamos conscientes de lo que estamos haciendo no solo en nuestro cuerpo, sino también en nuestra salud.

La mayoría de las veces, esperamos a que el médico nos de un toque de atención o aparezca una enfermedad seria para tomar cartas en el asunto. Y muchas veces, algo que se podría solucionar más rápidamente, se vuelve un sufrimiento porque el cambio es radical y sin posibilidad de hacerlo gradualmente.

Es entonces cuando la vida nos pone entre la espada y la pared porque aparece la enfermedad, las preguntas que han rondado en nuestra cabeza en algún momento, cobran ahora relevancia: ¿Cómo quiero vivir a partir de ahora? ¿Cómo quiero que sea mi salud? ¿Soy yo el que controla mi vida o la controla la comida, la bebida o los hábitos que tengo? ¿Cómo me quiero sentir? ¿Qué alimentos tengo que dejar?

 

Alimentación e inflamación

Por eso te dejo una lista de cuáles son los alimentos que favorecen la inflamación:

  • Alimentos de naturaleza fría y húmeda: Exceso de lácteos, helados, natas, cremas, quesos cremosos
  • Azúcar
  • Bebidas gaseosas y zumos enlatados
  • Bollería industrial y pan blanco
  • Hidratos de carbono refinados
  • Alcohol
  • Exceso de productos derivados de la carne y grasas saturadas

Y en cuanto a hábitos:

  • Vida sedentaria
  • Estrés
  • No descansar lo suficiente
  • Vida desordenada
  • No cocinar
  • Emociones atascadas y no expresadas
  • Tabaquismo

 

La pregunta es cómo quieres vivir cada uno de los instantes de tu vida, y tendrás la respuesta de si vas a introducir cambios en tu dieta y en tus hábitos, o si vas a seguir como siempre. Yo lo tengo claro, quiero llegar una anciana venerable que me pueda valer por mí misma y pueda ser independiente en todos los sentidos. No quiero ser yo misma la que se ponga las restricciones para salir, viajar o disfrutar de las cosas por no haberme cuidado. Ya lo ha hecho durante muchos meses el COVID.

 

 

 

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