Las creencias y la alimentación

 

LAS CREENCIAS Y LA ALIMENTACIÓN

 

A veces, nos cuesta cambiar. Seguimos cursos, hacemos dietas, intentamos introducir nuevos alimentos, y la mayoría de las veces volvemos al mismo lugar. ¿Por qué nos sucede esto? Está grabado en nuestro subconsciente y éste es el que manda. Como dice Ismael Serrano en su libro La danza de la sabiduría:Las creencias son ideas que hemos adquirido, normalmente de forma no consciente, y éstas dirigen nuestros actos sin que en el fondo sepamos por qué. Mis creencias me hacen actuar y ver la vida de una manera… Son el rail por donde llevo mi vida, por donde yo circulo, es decir lo que me parece que está bien, y por eso lo hago, y son un factor fundamental para mi armonía.”

También nos dice Laín García Calvo, que “las creencias te llevan a un pensamiento, a un sentimiento y a una acción que te lleva a atraer siempre las mismas situaciones, circunstancias y personas. Tu mente ya tiene un programa para reaccionar antes esas situaciones, circunstancias y personas con lo que tiene asegurada su supervivencia. Cualquier cosa que la saque de ese control, amenaza su supervivencia, y la rechaza”.

«las creencias te llevan a un pensamiento, a un sentimiento y a una acción que te lleva a atraer siempre las mismas situaciones, circunstancias y personas»

Las creencias se van formando desde que eres pequeña. Ya en el vientre materno la relación que se establece entre madre e hijo durante estos nueve meses va a ser fundamental para nuestra vida posterior. Todas las vivencias de la madre van a pasar a través de los líquidos al feto (la medicina oriental identifica las emociones con los líquidos). El bebé se va a enterar de todo lo que le ocurre a la madre a su manera. Cuando mamá pasa miedo, cuándo actúa con impaciencia, cuándo por amor, cuándo está enfadada… y todas esas emociones las va a catalogar y a entender antes de nacer. Por lo tanto, venimos ya con una cartera de sensaciones muy diferentes cada uno y depende de cómo haya vivido mamá el embarazo así va a ser nuestro catálogo de interesante y particular.

 Las creencias se van formando desde que estamos en el vientre de mamá.

Luego las creencias siguen aumentando. No solo acoges las creencias familiares que acompañan a nuestro clan durante siglos (desde las profesiones, hasta el ambiente familiar, forma de comer, religiosidad, partidos políticos, etc…) sino también aquellas frases y comentarios dirigidos o no a ti que te causan una profunda impresión. Si te dicen desde que eres pequeña que eres una inútil, pues cuando vayas al colegio tendrás problemas con tus estudios, dudarás de ti y de tus capacidades. O si te dicen que eres maravillosa, sacarás siempre lo mejor que hay en ti porque es lo que siempre has escuchado. Cuando eres una niña lo que piensan tus padres es tu referencia más cercana y la más importante. Lo que ellos te dicen formará parte de tu forma de pensar te guste o no. Moldeará tu forma de ser y de relacionarte con el mundo. Mirarás el dinero de una manera y pensarás que solo hay una forma de ganarlo o te formarás una idea de lo que es el trabajo que te puede impedir realizar tus sueños. Frases como éstas las hemos escuchado casi todos en alguna ocasión: “No haces nada bien”, “Quién bien te quiere, te hará llorar” (Maravilloso el refranero), “si lo haces, mamá no te va a querer”, “mira cómo vas”, “haces cada tontería”, “no te enteras de nada”… y con esta colección de frases tú vas conformando tu universo inconsciente que va a ser el que va a tomar el 90% de tus decisiones.  ¡¡¡Sí, el 90% de tus decisiones!!! Es mucho, ¿no? para dejar que otros te manejen.

Lo que te dicen de pequeña ejerce una enorme influencia en cómo van a ser tus creencias y cómo te vas a comportar en la vida

El colegio, los profesores, los amigos y amigas también van a ser una buena fuente de creencias. Lo que veamos sobre al amor y nuestras experiencias, también van a formar parte de este círculo de convenciones que forma tu catálogo de creencias. Como verás son solo percepciones de la realidad que nos impiden crecer y nos limitan nuestro desarrollo potencial. No son verdades o hechos demostrables, sino que son ideas asociadas a valores y a comportamientos que tomamos como ciertos por confianza, por miedo, por desconocimiento, etc., Pero que no son tuyas, no forman parte de tu esencia más profunda.

Como dice Ismael Serrano, tener creencias es necesario, ya que te ayudan a no tener que aprender de cada experiencia como si fuera la primera vez. El problema está en si esas creencias te impiden hacer lo que tú amas por miedo, por temor a lo que te digan los demás o porque piensas que no hay otra forma de hacerlo. A estas creencias se les llama limitantes porque te bloquean y te impiden alcanzar lo que deseas y siempre, ante un mismo reto, aparece esa forma de pensar de la cual tú no eres consciente, pero te condiciona. Algunas personas tienden a pensar que esas creencias son universales y que todo el mundo opina igual, pero los valores y las creencias son exclusivamente algo íntimo y por lo tanto muy diferentes entre las personas, porque surgen de experiencias personales y no de datos objetivos verificables.

Cuando somos niñas jugamos a ser diferentes personajes, tenemos la capacidad de entrar y salir de ellos sin problemas. Somos una princesa, pero nuestro ego no se identifica con ella, por lo que nos es muy fácil pasar de un juego a otro, de un personaje a otro. Sin embargo, cuando nos hacemos mayores nos identificamos con lo que somos (soy escritora, soy bibliotecaria, soy madre, etc…) y ponemos ahí todo nuestro ego y nuestro poder; y cuando se tambalea eso que creemos que somos, aparecen muchos problemas y a veces enfermedades. Hay que buscar la esencia de lo que somos que es la que nos dará la fuerza y la energía para conseguir lo que queremos en la vida.

Además, nuestro cerebro es más bien conservador, su trabajo es conservar la especie por todos los medios. Así, aquello que se salga de tus creencias va a estar fuera del rango de su interés, y solo atraerá aquellas situaciones que corroboren esas convicciones que tú tienes. Tu cerebro actúa de filtro ya que a cada instante estamos recibiendo una gran cantidad de información que viene del exterior, y selecciona aquello que tenga que ver con lo que tú piensas sobre las cosas, con lo que te identificas. Este proceso de selección es muy rápido y automático por lo que no tenemos capacidad de intervención.  Si tu creencia sobre el amor es lo que viste en tus padres, ¿Cuál va a ser la relación que vas a desarrollar con tus parejas?, ¿qué tipo de hombres se van a acercar a ti? Exacto, irás repitiendo patrones hasta que lo cures y te des cuenta de lo que te está pasando. A veces, la sanación sucede de una manera inconsciente, otras tenemos que trabajar sobre esa creencia para poder evolucionar en la vida.

A esto, hay que añadir que solo un 10% de nuestras acciones son conscientes (hay investigadores que los rebajan a un 3%), el otro 90% (o 97%) son inconscientes y están regidas por tus creencias.  La cifra habla por sí sola sobre el poder de las creencias. Es verdad que te ayudan a moverte, te hacen formar parte de una sociedad y de una familia, te hacen sentirte parte de un grupo para sobrevivir, pero a veces el precio es también alto. Si el 90% de nuestras acciones diarias están regidas por nuestro inconsciente, significa que la mayor parte de las cosas que hacemos están basadas en las creencias. Si no encuentras un nuevo trabajo, quizás lo que pienses es que no te lo mereces; si  todavía no ha aparecido la pareja ideal en tu vida, quizás es porque tuviste una mala experiencia y siempre piensas que la persona que se te acerque va a ser igual…, si no ganas más dinero y llegas muy justa a fin de mes, es porque te han dicho de pequeña que el dinero no ayuda a la felicidad o algo parecido… y así podríamos encontrar cientos de creencias que paralizan muchas de las cosas buenas que podríamos atraer a nuestra vida.

Solo un 10% de nuestras acciones son consciente, el otro 90% las domina el inconsciente, así que la mayoría de las veces actuamos y pensamos de esta segunda manera

Pero la suerte que tienes, es que, llegadas a esta edad madura, sabia y con gran fuerza interior, no puedes desaprovechar el tiempo que te queda. Esas creencias que te han limitado durante tantos años, te las puedes quitar de encima. Es esencial que lo hagas, de verdad, porque hay tanta sabiduría en tu interior, tanto poder después de todos esos años de aprendizaje en la vida que merece la pena. La alimentación es una preocupación de muchas mujeres, alimentarse de manera consciente y que nos ayude con nuestra salud, nuestra energía y vitalidad para que no empecemos con los achaques y poder disfrutar plenamente de la vida.

Las palabras conforman también nuestras creencias, así que podemos dar la vuelta a las más limitantes a partir de un vocabulario que nos de poder y nos haga sentir maravillosamente bien

Al igual que comemos una buena alimentación (que a veces tenemos que aprender) para fortalecer nuestro cuerpo, tenemos que alimentar a nuestro cerebro con palabras que sean vitales. Por ello, crea tu propia frase que te empodere y que te incite a realizar aquello que amas. El mejor mantra es el que te hace sentir bien, y este bienestar influye en todas las células del cuerpo. Puedes escribir, incluso, tu propio credo personal con aquellas ideas que te ayuden. Las palabras también son vibración y utilizando determinados vocablos puedes crear una energía u otra. Ya hemos oído más de una vez que quejarse es tóxico, así que tú decides cómo quieres vivir esta etapa. “La palabra tiene un inmenso poder y debemos emplear este poder para ayudarnos a conseguir nuestros sueños”. Además, la palabra puede añadir potentes emociones con modulaciones de la voz y actitudes gestuales. Puedo afirmar: “tengo una poderosa salud” en forma tímida y vacilante o puedo decir las mismas palabras con voz potente y llena de convicción. La palabra es verdaderamente poderosa a la hora de sugestionar a la mente subconsciente cuando va acompañada de convicción y energía emocional. De lo contrario es una palabra débil, con poco efecto. Debemos por lo tanto seleccionar la calidad de nuestras palabras para que estén alineadas con nuestras grandes aspiraciones. Creamos como magos cuando enviamos “órdenes” mentales, verbales durante un largo período de tiempo al ámbito de la mente subconsciente. Por ello debemos tener un adecuado “menú verbal” que lo sintamos, con emociones verdaderas como si lo estuvieras viviendo de verdad. Y repetirlo como un «mantra».

Crea tu menú verbal adecuado a lo que quieres conseguir y repítelo todos los días con imágenes y emociones que acompañen ese sueño.

Por eso, el trabajo que realizo para transformar tu alimentación está de lleno en relación con la creación de un menú verbal que acompañe al nuevo menú de recetas saludables necesarias para el cambio.

 

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