Lo femenino y lo masculino en tu cuerpo

 

 

LO FEMENINO Y LO MASCULINO

EN TU CUERPO

 

Ya me habéis oído hablar del yin y el yang, energía femenina y energía masculina. Tanto el hombre como la mujer poseen ambas. Cada uno la expresa de una manera, porque, aunque en la mujer predomina más la energía femenina, hay muchas mujeres que tienen un lado masculino muy potente y lo mismo sucede en los hombres. Así nos encontramos expresiones como “es un marimacho” o “qué afeminado”, para indicar algo que no entendemos, lo mas sencillo como siempre es el juicio.

Energía yin y energía yang/ Energías antagónicas pero complementarias

 

Es verdad, que la mujer es más yin por fuera, su cuerpo tiene más grasa, mas curvas (maravillosas curvas), es más delicada en sus formas. Nuestras caderas son como son porque las necesitamos así para soportar un embarazo (aunque nunca te vayas a quedar embarazada) Por el contrario, el hombrees más fuerte, tiene menos grasa y más músculo, y por lo tanto decimos que es más yang.  Tiene su razón de ser ya que tenía que resistir en las épocas prehistóricas que iban a cazar. Como siempre estas características son generalizaciones.

la mujer es más yin por fuera, su cuerpo tiene más grasa, mas curvas y es más delicada en sus formas; el hombre  es más fuerte, tiene menos grasa y más músculo y por lo tanto es más yang

Sin embargo, hay otra parte que es la que menos se habla. Nuestro núcleo interno. En la mujer tiene una energía yang y tiene que ver con su sexualidad, sus órganos sexuales están dentro de su cuerpo. Esto la hace fuerte, con dirección, sabe lo que quiere. Nadie ha enseñado a llevar una familia a una mujer, no hay cursos de empresas de como sacar los hijos adelante, como administrar la casa y el dinero, como hacer que los hijos estudien, como conseguir que todos tengan su ropa limpia al día siguiente, cómo bandear con la adolescencia, etc, etc, etc… Las que somos madres lo sabemos. Esto que es en realidad lo que ha movido al mundo, porque si ese trabajo no se produce, no hay posibilidad de que se desarrollen grandes corporaciones, ni otras grandes empresas. Y a mí me gusta ponerlo en contexto. Esta energía que para mi es muy masculina, la tiene la mujer, solo que de otra manera que el hombre. La nuestra es más participativa, engloba a todo el conjunto y normalmente hay reparto de tareas. Es lo que da esa inteligencia innata (con sus errores y equivocaciones) de tener que llevar una familia.

Sin embargo, hay otra parte que es la que menos se habla. Nuestro núcleo interno que en la mujer es yang, una fuerza para la supervivencia de la especie con la familia

En el otro lado, está la energía yin del hombre, que se la da también la sexualidad. Sus órganos están fuera. Eso hace que sea más yin por dentro, también para compensar esa energía yang tan marcada en su exterior. El hombre siempre ha huido de esta energía femenina porque creía que la hacía más débil, sin darse cuenta de que la creatividad y la intuición, dos características fundamentales del éxito están en esta energía. También la inteligencia ha tenido que dar paso a la inteligencia adjetivada, (inteligencia emocional) para recordar que una inteligencia sola no significa nada si no va de la mano con una gestión emocional sana.

Todo eso hace que tanto lo masculino como lo femenino sean igual de importantes y que se necesita que estén equilibrados para que saquemos partido a los grandes beneficios que ambas energías nos aportan.

Así que como veis: nada es lo que parece.

 

¿Es tu cuerpo simétrico?

 

Hablando también de lo masculino y lo femenino en el cuerpo y cómo estamos regidos por estas dos energías que se complementan, podemos extrapolarla a las diferencias entre nuestro lado izquierdo del cuerpo y el lado derecho del mismo.

No somos iguales, nuestros ojos no son idénticos, nuestras manos tampoco, fijaros en vuestros pies, son muy distintos dentro de su semejanza; incluso en las arrugas, las que aparecen en un lado son diferentes de las que aparecen en el otro. Y ¿por qué es esto? Pues porque el lado derecho, lado del hígado y la vesícula biliar, está gobernada por la energía masculina, energía del cielo que desciende (esto es muy útil para la medicina oriental, para saber de determinadas patologías) y por el contrario, el lado izquierdo tiene que ver con lo femenino, energía de la tierra que asciende por órganos tan importantes como el bazo (para la medicina china, en occidente se valora poco al bazo).

 

No somos iguales, nuestros ojos no son idénticos, nuestras manos tampoco, fijaros en vuestros pies, son muy distintos dentro de su semejanza

Cuando nos duele una parte del cuerpo que esté en el lado derecho o izquierdo podemos ayudarnos con las siguientes características para saber cómo enfocar lo que nos está sucediendo.

El lado femenino está impulsado por la intuición, la apertura, la generosidad, y el masculino más por la lógica, los hechos, los sistemas y el interés propio. ¿Cómo puedo hacer si tengo un lado en desequilibrio? Si por ejemplo, si estás dando demasiado a los demás (algo que suele ocurrir mucho entre las mujeres, siempre somos las últimas para atendernos), tenemos que fortalecer nuestro lado más masculino, y encontrar ese interés propio que hace que nos dediquemos más tiempo a nosotras sin sentir culpabilidad. Por el contrario, si estamos muy rígidas y somos incapaces de ver otras posibilidades y nos encerramos en nuestra postura como algo único, ahí deberíamos ajustar el aspecto femenino que nos da un enfoque más creativo y abierto.

 

El lado femenino está impulsado por la intuición, la apertura, la generosidad, y el masculino más por la lógica, los hechos, los sistemas y el interés propio

 

Aquí la alimentación consciente también nos puede echar una mano si conocemos los principios energéticos de los alimentos. Indudablemente, es fundamental escuchar al cuerpo, conocerlo, observarlo y aceptarlo. Cuando aceptas es señal de que estás preparada para el cambio. Y cuando puedes cambiar, es el momento de transformar esa alimentación que te puede ayudar en tu salud y bienestar; y en tu belleza por supuesto.

 

Aquí la alimentación consciente también nos puede echar una mano si conocemos los principios energéticos de los alimentos

 

Si la zona derecha, perteneciente al hígado, está sobrecargada, ahí podemos utilizar alimentos que nos ayuden a tonificarlo y fortalecerlo. El hígado hace muchísimas funciones al cabo del día y cuánto más fuerte esté, mejor podrá realizar este trabajo que es en tu beneficio. Entre esos alimentos preferidos está la verdura verde, una gran aliada de este órgano.

Si es la zona izquierda la que se encuentra más debilitada, la parte de nuestro cuerpo que está más en conexión con la madre tierra, con nuestras raíces, entonces tendremos que cuidar a órganos como el bazo y el páncreas (para la medicina china son un pack). Órganos con una gran energía femenina que realizan importantes funciones en nuestro organismo y que está en profunda conexión con la mujer. Es dónde está nuestro dulzor, que importante es este sentimiento para moverte por la vida. También es sede de la autoestima el bazo, por lo que a la mujer le conviene darle un trato muy especial. Cuidar las hiperglucemias y las hipoglucemias son fundamentales para mantener un estado elevado de salud y un sistema inmunológico efectivo.

Atender a estas energías y equilibrarlas, darnos cuenta de ellas, observarlas, e incluso intentar averiguar qué es lo que ha sucedido, nos puede ayudar bastante en nuestra curación. A veces, solo con hacerlo consciente es suficiente para que haya una parte de nuestro cuerpo que se encuentre mejor. Hacer conscientes nuestras debilidades, nuestros errores hace que los convirtamos en aprendizajes y aprendamos que hay muchas opciones antes de mirar algún acontecimiento de un único modo.

 

Enriquece tu mentalidad con estas dos sabias energías que trabajan en tu cuerpo para tu equilibrio interno y externo.

 

Escucha tu cuerpo y atiéndelo para tu bienestar. Enriquece tu mentalidad con estas dos sabias energías que trabajan en tu cuerpo para tu equilibrio interno y externo. Que te ofrecen mensajes poderosos sobre cómo actuar en lo físico cuando ocurre un problema en lo emocional o lo mental.

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